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sanantoniomc

Domingo XV del T.O. (B) (15 julio 2018)

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discipulo

(Mc 6: 7-13)

“Y llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles potestad sobre los espíritus impuros. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, ni pan, ni alforja, ni dinero en la bolsa, sino solamente un bastón; y que fueran calzados con sandalias y que no llevaran dos túnicas. Y les decía: -Si entráis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de aquel lugar. Y si en algún sitio no os acogen ni os escuchan, al salir de allí sacudíos el polvo de los pies en testimonio contra ellos. Se marcharon y predicaron que se convirtieran. Y expulsaban muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

“Y llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos”

  • Cada apóstol es directamente llamado por Cristo: sentido sobrenatural de la vocación.
  • Y luego, enviado de dos en dos: “pues en eso conocerán que sois mis discípulos, en que os amáis los unos a los otros” (Jn 13:35). “El hermano ayudado por el hermano se convertirán en fortaleza inexpugnable” (Prov 18:19).

“Dándoles potestad sobre los espíritus impuros”

  • La potestad de los discípulos es espiritual y viene dada directamente por Cristo. Es por ello que su principal lucha será contra el mal; primero expulsándolo del corazón de los hombres, y luego llamándoles a la conversión. “Se marcharon y predicaron que se convirtieran. Y expulsaban muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.
  • La función de sus discípulos no consistirá en promover la justicia social o las causas puramente humanas, sino en expulsar el demonio de sus corazones, llamarles a la conversión y al arrepentimiento y ejercer la caridad: “ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

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Cuentos con moraleja: "Gracias por sacarme del apuro"

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niña apenada

Un niño de nueve años está sentado en su pupitre y, de repente, hay un charco a sus pies y la parte de adelante de sus pantalones está mojada.

Piensa que su corazón se va a detener porque no puede imaginarse cómo esto pudo haber sucedido. Nunca antes le había pasado. Y sabe que cuando los niños se den cuenta no habrá final, no pararán. Cuando las niñas se den cuenta, no volverán a hablarle mientras viva…

El niño piensa que su corazón se va a detener; agacha la cabeza y dice esta oración:

—Querido Dios, esto es una emergencia. ¡Necesito ayuda ahora! Si no haces algo estoy muerto.

Al levantar la cabeza después de su oración ve venir a la maestra con una mirada que le hace pensar que ha sido descubierto.

Mientras la profesora camina hacia él, una compañera de nombre Susie va cargando un pez dorado en una pecera llena de agua. Susie se tropieza frente a la profesora e inexplicablemente derrama toda el agua en el regazo del muchacho.

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La Santa Misa y el Sacrificio de la Cruz

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Firmes contra el pecado. Misericordiosos con el pecador

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Bramantino

El Señor nos enseña en multitud de ocasiones que tenemos que ser misericordiosos con el pecador arrepentido (la mujer adúltera (Jn 8: 1-11); el hijo pródigo (Lc 15: 11-32); pero también nos enseña que hemos de ser firmes en la lucha contra el pecado (Heb 12:4).

El pecado es siempre algo malo, pues es una desobediencia a Dios y a sus leyes. Es por ello que nunca puede ser aceptado. La lucha contra el pecado ha de ser total y permanente. Aceptar el pecado es ponerse del lado del demonio y en contra de Dios.

Los mandamientos de la ley de Dios presentan los pecados más comunes. San Pablo nos enseña también, a modo de lista, una serie de pecados que nos llevarán a la condenación eterna: “¿Es que no sabéis que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los injuriosos, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios”. (1 Cor 6: 9-10)

Hoy día hay una tendencia interesada en mezclar los términos, causar confusión  y difuminar las aristas. Se ha pasado de la idea de tener misericordia del pecador arrepentido a eliminar la malicia del pecado. Si no decimos claramente que robar, matar, cometer actos impuros… son pecados graves, pues son ofensas graves contra las leyes de Dios, no estamos haciendo ningún bien al hombre. Lo único que estamos haciendo es causar más confusión y su condenación eterna. Si no decimos claramente que la conducta homosexual es gravemente pecaminosa; y presentamos la homosexualidad como una "opción" plenamente aceptable, caeremos en la maldición de Sodoma y Gomorra. Una cosa es tener misericordia del pecador arrepentido y otra muy diferente negar la malicia del pecado. Hay que saber mantener un perfecto equilibrio entre tener misericordia del pecador y condenar la malicia del pecado. Parece que más que misericordia con el pecador, lo que hay hoy día es cobardía en denunciar el pecado. Jesús supo mantener un perfecto equilibrio en perdonar al pecador arrepentido: "Yo tampoco te condeno" y al mismo tiempo denunciar la malicia del pecado: "Pero en adelante no peques más".

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